El siguiente tema a tratar en las exposiciones me llama realmente la atención. ¡Qué desconocimiento tenía acerca de este ámbito de intervención! Agradezco que nuestros compañeros nos acercaran esta realidad, y el papel que tenemos en la intervención.
Para abordar esta temática comenzaron la exposición con la clarificación de algunos términos. Como son:
Enfermedad: proceso y status causado por una afección en un ser vivo, que altera su estado ontológico de salud. Este estado puede ser provocado por distintos factores, ya sean intrínsecos o extrínsecos al organismo enfermo.
Como se centraron en menores con cáncer también definieron estos conceptos. Así la infancia el periodo de la vida humana
desde que se nace hasta la pubertad, y el cáncer como el crecimiento incontrolado de células, que invaden, destruyen y reemplazan órganos y tejidos. Siendo los cánceres más comunes en los infantes: Leucemia, linfomas, tumores cerebrales, tumor de Wilms ,neuroblastoma, radbdomiosarcoma, sarcoma ostogénico, sarcoma de Ewing.
El cáncer supone un shock en las vidas, tanto de las personas que padecen en sí la enfermedad, como de las personas que les rodean, como familia, amigos… Nunca es bien recibida una enfermedad, el cáncer menos, y menos aún cuando se trata de un menor quien lo padece. Existiendo un impacto en su entorno: pueden sentir perplejidad, incredulidad, rabia y resentimiento, resignación… o aceptación, manteniendo una actitud positiva frente a la enfermedad del menor.
Aparte de su entorno, existen una serie de efectos psicosociales que afectan al menor. A parte del diagnóstico de la enfermedad, la hospitalización, las secuelas de la enfermedad, los trastornos psicológicos o sociales, le pueden repercutir en su desarrollo personal.
Todo esto se puede empeorar, debido a una serie de factores de riesgo como son:
- - Actitud de padres y familia frente a la enfermedad: negativismo, por ejemplo.
- - La edad del menor: los menores son personas vulnerables.
- - Tiempo de hospitalización: a mayor tiempo, mayor repercusiones
- - Patología
- - Diagnóstico
Las aulas hospitalarias
Son aquellas unidades escolares surgidas dentro del hospital, cuyo objetivo principal es la atención escolar de los niños hospitalizados, atendiendo con ello a uno de
los principales derechos recogidos en la Ley 13/1982 sobre la integración social de los minusválidos, en cuyo artículo 29 se recoge que en todos los hospitales en los que se cuente con servicios pediátricos se dispondrá de "una sección pedagógica para prevenir y evitar la marginación del proceso educativo de los alumnos en edad escolar internados en dichos hospitales". Por lo tanto, existe una actividad pedagógica como complemento de la acción médica en los hospitales.
La Pedagogía Hospitalaria
Constituye un modo especial de entender la Pedagogía. Se encuentra orientada y configurada por el hecho incontestable de la enfermedad y enmarcada por el ámbito concreto que constituye la institución hospitalaria donde se lleva a cabo. Se ofrece como una Pedagogía vitalizada, de la vida y para la vida, que constituye una constante comunicación experiencial entre la vida del educando y la vida del educador, y aprovecha cualquier situación, por dolorosa que pueda parecer, para enriquecer a quien la padece, transformando su sufrimiento en aprendizaje (Lizasoáin, 2000).
La pedagogía hospitalaria es socializadora, y por eso son también importantes las actividades recreativas que se pueden organizar en un hospital, además de ser una atención educativa para la reinserción escolar y una atención a la diversidad de las necesidades educativas, en el contexto hospitalario.
La educación para la salud se dedica a promover acciones individuales que velan por la salud de lo colectivo, mientras que la pedagogía hospitalaria se ha encargado de la enfermedad de lo individual.
EDUCADOR SOCIAL HOSPITALARIO
La labor del educador social hospitalario debería comenzar desde el mismo momento en que el niño ingresa en el hospital, independientemente de la enfermedad que padezca o de la duración de su estancia hospitalaria. Estas características habrá que tenerlas en cuenta, obviamente, para tomarlas como punto de partida y referencia para la elaboración de programas de intervención específicos para cada niño. Pero nunca serán factores excluyentes para dejar de atender pedagógicamente a un niño.
Como este tema me llamaba muchísimo la atención busqué la labor que podemos desempeñar los educadores sociales, en este sentido, las HABILIDADES DEL EDUCADOR HOSPITALARIO, podrían ser:
En el contexto hospitalario el/la Educador/a Hospitalario/a debe estar caracterizado por una serie de habilidades específicas que permitan al niño/a hospitalizado/a tener una estancia en un clima de confianza, seguridad y afecto. Es decir, aunque, inevitablemente, el niño hospitalizado tenga experiencias desagradables de malestar y dolor, que generan un impacto negativo con su consecuente estrés, debemos hacerle sentir que no se le hace daño por ser malo o estar enfadado con él, sino que se le considera una persona importante y lo que se pretende es ayudarle a ponerse bien. En definitiva, debemos «ganárnoslo» de forma honesta. De este modo, y a pesar de todo, la hospitalización, probablemente, será una experiencia positiva, así como su recuerdo a corto y largo plazo.
El/la Educador/a Hospitalario/a debe ser una persona abierta, cercana y con capacidad de escucha, puesto que esto permite que el/la niño/a hospitalizado/a se sienta aceptado/a (sentimiento recompensante), a la vez que nos proporciona información sobre él o ella; asimismo, es más probable que nos escuche ya que estamos mostrando un modelo de habilidad de relación interpersonal que va a ser observado y posiblemente imitado.
El Educador Hospitalario también debe ser flexible, respetuoso y cauteloso, en una palabra, debe ser empático/a. Empatizar, escuchar las emociones y sentimientos del niño y de la niña es tratar de «meternos en su piel» y entender los motivos de su comportamiento / actitud, y es mostrar que nos hacemos cargo del impacto que le producen sus problemas. Es necesario que empaticemos con el niño o niña hospitalizado porque así nos convertimos en una persona significativa y digna de confianza para él o ella, además de poder ayudarle a que se sienta mejor.
Como Educador Hospitalario debemos hacer reír, habilidad ésta que implica desarrollar una ironía no hiriente y el sentido del humor en general. Ser responsable, sincero y crítico permitirá al niño hospitalizado, al igual que a sus familiares y/o acompañantes entender y aceptar de forma más objetiva y clara la situación en la que se encuentran, sintiéndose, por tanto, más preparados para hacerle frente, y desarrollando un mayor nivel de tolerancia a la frustración que dicha situación pueda generar. Desarrollar, además, la atención a las actividades que, a nivel general, el niño y la niña hospitalizado puede y debe realizar en el contexto hospitalario, nos permitirá observar, comprender y por tanto, dinamizar la estancia del niño y de la niña en dicho contexto.
Debemos estimular al niño hospitalizado en cuanto al sentimiento de dependencia e independencia según lo requiera la situación también es una labor fundamental, donde la habilidad de observación, escucha y comprensión juegan un papel fundamental.
En el marco del contexto hospitalario el Educador puede encontrarse ante el desarrollo, por parte del niño, de conductas negativas, ante las que, a fin de eliminarlas, se pueden utilizar las siguientes alternativas: «no hacer nada», el llamado «tiempo fuera» (separar al niño/a de la situación que se ha generado a fin de iniciar un proceso de reflexión), amonestaciones o advertencias (siempre reflexivas), etc.; aunque teniendo en cuenta el papel «transitorio» que el Educador juega en el contexto hospitalario, a veces, la mejor alternativa consiste en delegar la respuesta a la conducta negativa en otra u otras personas (padres, tutores, ...).
Finalmente nos comentaron sus visitas al AULA HOSPITALARIA del HOSPITAL VIRGEN DEL ROCIO, y a la ASOCIACIÓN ANDEX.
En conclusión, este tema me ha gustado mucho, puesto que es un ámbito desconocido de nuestra profesión, y el trabajo de nuestros compañeros ha supuesto un acercamiento a la realidad, y una toma de conciencia de las funciones que podríamos llevar a cabo con este colectivo.


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